Nouvelles

27/01/2009


Oaxaca, México: bodas de plata del P. Martín Eloy

Testimonio del P. Martín Eloy al cumplir sus primeros 25 años de sacerdote...

Soy el padre Martín Eloy de la Virgen de Juquila y estoy de director general del Instituto Carlos Gracida en la ciudad de Oaxaca, México. Quiero compartir con ustedes mi experiencia de vida religiosa y sacerdotal, cuyas Bodas de plata, he celebrado el pasado 17 de diciembre.

Fue con motivo del 400 aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro santo fundador que las provincias organizaron ordenaciones en las diferentes partes donde estamos los escolapios.

Me tocó a mí ser uno de ellos que, junto con otros dos compañeros, José Luis Barrera y Javier Jiménez Pérez, fuimos ordenados sacerdotes en lo que fue un símbolo para nuestra provincia de México, Santa Ana Chiautempam Tlax, donde estuvo el postulantado y noviciado mucho tiempo. Vino desde Estados Unidos el obispo escolapio Ladislao Irany, acompañado del P. Mario Vizcaíno de Miami, para ser él quien nos ordenara.

Fue una bonita y emotiva ceremonia de ordenación en el patio principal del Instituto Morelos. Acompañado de los padres de la provincia y de familiares y amigos, fuimos ordenados sacerdotes los tres mencionados y recibió el diaconado el. P. Alejandro Carrasco, así como recibieron los ministerios los juniores Guillermo García, R. Javier Saldaña, Adrián Velasco Macías y Francisco Ordaz. Un servidor, al otro día, celebró su primera misa en su parroquia de Santa María del Marquesado, aquí en Oaxaca, y posteriormente en el santuario de Juquila.

Con alegría y esperanza celebré con la provincia de México mis XXV años de sacerdote escolapio, dando gracias a Dios por su protección y ayuda, a Jesús por su fuerza y al Espíritu Santo por su luz para desempeñar este ministerio que indignamente he recibido y que he realizado al cien por ciento con los niños y jóvenes en las distintas comunidades en que he estado: el Instituto J. M. Morelos, en Santa Ana Chiautempam, Tlax., el Instituto Fray Pedro de Gante en Apizaco, Tlax, el Instituto Carlos Pereyra en Puebla y, hoy en día, en la tierra que me vio nacer y donde estuve medio año estudiando, el Instituto Carlos Gracida de Oaxaca. Gracias a Dios y a mi familia por estar siempre conmigo y gracias a la Escuela Pía por brindarme la oportunidad de servir a Dios a través de los niños y jóvenes. Que sea para gloria de Dios y utilidad del prójimo. Su Hermano en Cristo Sacerdote y Calasanz.